Comer según la actividad, no según la dieta
La discusión 'keto vs vegano vs paleo' se cae cuando el contexto cambia. Lo que no cambia es el principio: el plato sigue al cuerpo, no al revés.
Hay una pregunta que cualquiera que enseña a entrenar se cansa de escuchar: "¿qué dieta me recomendás?". La respuesta honesta — "depende" — suena evasiva, pero es la única correcta.
Lo que come un instructor de buceo en una temporada de tres inmersiones por día no se parece a lo que come un programador en jornada de oficina. Lo que come un yogui que practica al amanecer no se parece a lo que come un atleta de fuerza.
El error de las dietas como identidad
Adoptar una dieta como identidad — "soy keto", "soy vegano" — confunde un protocolo con una persona. El protocolo es una herramienta para una situación. La situación cambia y la herramienta debería cambiar con ella.
El daño está en quedarse con la herramienta cuando el contexto pidió otra. Un atleta que se identificó con keto y entró en una temporada de alta intensidad va a rendir mal y a echarle la culpa a otra cosa.
Tres preguntas antes que cualquier dieta
Cuánta actividad estás haciendo. No "cuánto deporte". Cuánto te movés, sumando todo: caminata, oficio, transporte, entrenamiento.
Qué horario tiene tu cuerpo. Hambre real al despertar, hambre real al mediodía, hambre real al atardecer. Anotalo durante una semana antes de pensar planes.
Cuánto dormís y con qué calidad. Una dieta perfecta sobre un sueño quebrado fracasa. El sueño viene primero.
Después, el plan
Una vez que las tres están claras, recién ahí tiene sentido hablar de macros, ventanas, ayunos o exclusiones. Antes, son moda.